Hoy en día se viene dando una fuerte discusión respecto a cómo se debe denominar a lo que por tiempo atrás se ha llamado “Departamento de Recursos Humanos”.
En honor al tiempo de todos, y para ir al grano, siempre he pensado que lo se debe hacer primero, antes de definir un nombre, es estar totalmente convencidos que la estrategia que se está diseñando de la mano de la estrategia de negocios de la empresa, está alineada al nombre que se tiene o que se está por definir.
En otras palabras, no podemos definir un nombre que sea diferente a la percepción que la organización tiene de un departamento de esta naturaleza. Para ser crítico constructivo, muchas veces nos sucede que pertenecemos al “Departamento/Area/División, etc., de Recursos Humanos”, y se nos percibe totalmente alejados de las personas, enfocados a temas transaccionales, de políticas y procedimientos, o enfocados al cumplimientos de “KPI´s”.
Hace unos días tuve la oportunidad de ser panelista, en una mesa redonda en el INCAE, invitado por esta institución, donde participaron ejecutivos responsables de divisones o departamentos de recursos humanos de empresas multinacionales de todo Latinoamérica, siendo éste el tema de fondo. Fué una experiencia muy rica, ya que efectivamente, la mayoría de los ejecutivos ahí presentes, coincidieron que más importante es el efecto que podemos hacer en los colaboradores, en los gerentes, en fin en todo el personal, que definir el nombre que debe tener. Eso es importante, desde luego que sí, pero nada hacemos cambiando el nombre “Departamento de Recursos Humanos”, si la organización no percibe valor agregado estratégico en el trabajo que hacemos.
Hoy estamos llamados a ser los que le definamos a la organización cuál es la conducta organizacional que más beneficios da, tanto en satisfacción de las personas, como en resultados de negocio. Ahí es donde realmente tendremos futuro, caso contrario, quedaremos siempre relegados a ser un departamento transaccional, independientemente del nombre que se le asigne.